martes, enero 24, 2012

El Gobierno de Castilla-La Mancha suprime el Premio Abogados de Atocha

El Gobierno de Castilla-La Mancha presidido por Dolores Cospedal ha suprimido el premio Abogados de Atocha, con el que nuestra región reconocía a personas, colectivos e instituciones destacadas en la defensa de los derechos humanos y las libertades públicas.





Placa en Madrid a los abogados de Atocha




El premio fue instaurado en 2002, coindiciendo con el vigésimo quinto aniversario del asesinato a mano de pistoleros fascistas de cinco abogados laboralistas de CCOO y del PCE, entre ellos el conquense de Casasimarro Ángel Rodríguez Leal. Contra la intención de los terroristas, los asesinatos de Atocha afirmaron la voluntad de los españoles de superar 40 años de dictadura. El multitudinario entierro de las víctimas, el atronador silencio que acompañó a sus féretros por las calles de Madrid, se convirtieron en el símbolo de la Transición de España a la democracia.

Castilla-La Mancha adoptó su nombre y su recuerdo. Durante ocho ediciones, nuestra región reivindicó los valores más profundos de la democracia, la libertad y la justicia social, otorgando el Premio Abogados de Atocha cada 24 de enero, aniversario de la Matanza de Atocha.

El último galardón le fue concedido a los líderes sindicales de la Transición española Nicolás Redondo y (a título póstumo) Marcelino Camacho. Anteriormente, fueron premiados Francisca Sahuquillo, presidenta del Movimiento por la Paz -y hermana de uno de los asesinados en Atocha, Francisco Javier Sahuquillo-; Manuel López, abogado laboralista de CCOO (a título póstumo); la líder de la oposición birmana y premio novel de la Paz Aung San Suu Kyi; la ONG mexicana ‘Nuestras Hijas de Regreso a Casa’, integrada por las madres de las miles de mujeres desaparecidas y asesinadas en el estado de Chihuahua (México); el que fuera presidente del Foro de Érmua Vidal de Nicolás; y el religioso dominico brasileño Carlos Alberto Libanio Christo, ‘Frei Betto’.

Este año 2012, el Gobierno de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha no ha convocado la edición correspondiente. Desconocemos los motivos: el consejero de Educación y Cultura ni siquiera respondió a la carta que le remitimos al respecto.

Puedo imaginar que, de verse en el compromiso de explicarlo, el Gobierno argumentará la crisis y el ahorro; aunque el Premio podría convocarse y otorgarse con un coste mínimo: voluntad, un poco de tiempo y los gastos de desplazamiento de la persona o institución premiada.

Pero los recortes que se translucen detrás de la supresión del premio Abogados de Atocha no son económicos. El acoso al sindicalismo de clase, la campaña de revisión de la historia más reciente que están llevando a cabo la derecha política y mediática -la supresión del recuerdo de la Matanza de Atocha coincide con la atribución de la conquista de la democracia al recién fallecido Manuel Fraga y con el procesamiento del juez Garzón por abrir la investigación de los crímenes de la dictadura de Franco-… dejan adivinar un escenario poco propicio para reconocer el protagonismo de quienes sí se sacrificaron por la llegada de las libertades.

Tengo la impresión de que se están tomando decisiones que conducen a determinar que ahora es cuando la Transición se ha terminado, que lo que hemos hecho como sociedad en estos últimos cuarenta años ha sido un experimento costoso, un ‘despilfarro’; y que hay que regresar al momento preconstitucional para poner orden y a cada uno en su sitio.

Es posible que, pronto, determinados hechos recientes de nuestra historia no encuentren espacio en los libros de texto de los estudiantes de nuestra región. Por Ley recientemente aprobada, los importantes, los únicos valiosos (además de Fraga), fueron, son y serán siempre los que nos dan trabajo, crean riqueza, nos dan de comer con su abnegación y sus desvelos…

¿Qué mérito tuvieron -o tienen- las víctimas? ¿Por qué complicarse recordando lo que supuso la respuesta de la izquierda y de la mayoría de los españoles a la matanza de Atocha? No hay sitio en los libros de historia, ni participación ninguna en la toma de decisiones, para la ciudadanía de a pié, para quienes viven de su trabajo, para la inmensa mayoría. Aunque tengamos que recuperar las coplas de los ciegos, hay que preservar el recuerdo y reconocer siempre a los que luchan por los derechos y las libertades. Porque "si el eco de su voz se debilita, pereceremos".

Antonio Arrogante Muñoz, de Comisiones Obreras.